La obra es una sátira que retrata la educación en España durante el franquismo. A través de un humor mordaz, se nos muestra cómo la enseñanza estaba impregnada de ideología y moral conservadora, y cómo los niños y niñas de esa época vivían y
aprendían en un ambiente de estricta disciplina. Tiempos en los que en demasiadas ocasiones no se podía preguntar; era así y punto. El método de "repetir como papagayos" o "la letra con sangre entra" era lo que estaba de moda. El hacer preguntas no. Eso traía problemas.