Hemos convertido a Mr. Scrooge, el avaro prestamista, en un bróker
agresivo que se dedica a comprar empresas arruinadas para vender lo que queda de ellas y echar a toda la gente a la calle. Su socio, Marley…otro ejecutivo sin escrúpulos, se le aparecerá en la pantalla del ordenador y le avisará de la visita de tres espíritus.
Potenciaremos el lado cómico de las situaciones y mitigaremos todo el trasfondo tétrico de la obra. Al final, evidentemente, Scrooge se convertirá en un buen ciudadano que ayudará a sus antiguas víctimas…tal como quería Dickens que fuera la moraleja de su “Cuento de Navidad